Entre el 26 y el 30 de octubre, la Universidad Alberto Hurtado realizó la II Semana de la Inteligencia Artificial en su Campus Patrimonial, bajo el lema “Magnificar la humanidad: colaborar por una IA para el bien común”. Fue un espacio dedicado a reflexionar, dialogar y colaborar en torno a los desafíos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial, especialmente la generativa y agéntica, para la transformación del mundo del trabajo, la formación escolar y universitaria, la investigación y la vida social.

En un contexto marcado por profundas transformaciones culturales, científicas y educativas, esta segunda versión pone en el centro la convicción de que las tecnologías adquieren sentido cuando fortalecen las capacidades humanas de comprender, crear, cuidar, aprender y construir comunidad.
Su programación contó con múltiples y diversas conferencias, paneles y talleres dictados por académicos/as, estudiantes y expertos de la UAH y de otras instituciones y organizaciones de Chile y el mundo.
La Facultad de Derecho UAH estuvo representada en esta parrilla de actividades con propuestas realizadas por tres profesores y una estudiante, quienes reflexionaron en torno al impacto que está teniendo la Inteligencia Artificial en el ejercicio del Derecho, como herramienta de estudio y en la innovación social.
Herramientas de estudio y aprendizaje
El académico Claudio Agüero dictó la conferencia «¿Tu profesor enseña mejor que ChatGPT?», en la que dio a conocer su experiencia en el desarrollo de dos tutores digitales: uno para Teoría General del Derecho y otro para la interpretación de contratos, para orientar el estudio y acompañar el aprendizaje de sus estudiantes.

El proyecto utiliza como base los materiales del curso, entre ellos las lecturas, los ejercicios y las preguntas de evaluaciones anteriores. Con esos contenidos, el tutor conversa con el estudiante, responde consultas y propone actividades para practicar lo aprendido. Este trabajo busca evitar dificultades que pueden surgir al estudiar con una herramienta general de inteligencia artificial, como recibir explicaciones que mezclan autores, confunden conceptos o incluyen referencias inexistentes.

Desde la perspectiva docente, Agüero concibe estas herramientas como ayudantes digitales que requieren selección de contenidos, revisión y pruebas de funcionamiento. En su exposición destacó que verificar las fuentes y detectar errores son tareas fundamentales durante su desarrollo. El proyecto continúa en construcción y busca reunir lo aprendido en ambos tutores para facilitar su adaptación a otros cursos. La experiencia pone en el centro el conocimiento del profesor y su papel para orientar el uso de la inteligencia artificial en el aprendizaje.
La estudiante Millaray Gómez, quien combina su formación jurídica con un interés por la ciencia y la tecnología y un uso responsable de la IA, dictó el laboratorio estudiantil «El investigador centauro: cómo hackear tu flujo de estudio con el universo Chrome, Notion e IA sin perder el cerebro».

A través de la exposición de herramientas prácticas, planteó la posibilidad de usar la tecnología para sistematizar el «desorden digital» al momento de estudiar e investigar, a lo que le llamó el «síndrome de las 50 pestañas abiertas» que termina por generar sobrecarga y caos digital, y así crear un sistema limpio y de verificación rápida.
«La IA no es inteligente: predice, pero alucina», aseguró la estudiante, ya que genera respuestas sesgadas que no sirven para la investigación y el estudio.

IA y el ejercicio del Derecho
El profesor y director de carrera, Mauricio Baquero participó en dos instancias relacionadas al ejercicio de la profesión: moderó el panel de conversación «Ejercer el Derecho en tiempos de IA» y dictó el taller «Evaluación con casos e IA».
El panel estuvo compuesto por Alejandra Espinoza, fundadora y directora ejecutiva de InPlace Partners; Ivonne Bueno, fundadora y CEO de Habeas Data Consultore; y Antonio Leiva, abogado AltLegal y docente colaborador de Derecho UAH, y abordaron los desafíos de ejercer la abogacía usando la inteligencia artificial y diversas tecnologías en los procesos para hacer más eficientes las tareas.

Así, las y los expertos conversaron sobre lo fundamental que es la alfabetización en nuevas tecnologías, cómo instituciones como la Fiscalía y el Poder Judicial están empezando a usar UA para facilitar el análisis de documentos, pero también la importancia del desarrollo del análisis crítico de los resultados que entrega.
El taller, por su parte, buscó generar una experiencia, compartir y evaluar el uso de IA en la evaluación de casos, que le permita a las y los estudiantes aplicar sus conocimientos, ya que «no se puede aplicar la tecnología si no se conoce el Derecho».

Así, el profesor profundizó en el uso de IA para actividades de enseñanza y aprendizaje del Derecho, preparando diversos casos; el diseño y aplicación de evaluaciones; y la retroalimentación y orientación estudiantil.
Innovación social
La directora de Innovación y Transferencia UAH, Carolina Sepúlveda, fue la encargada de moderar el panel de conversación «Innovación social e IA» que buscó socializar el desarrollo de experiencias de innovación de tres investigadoras de la Universidad.
La académica de Filosofía y Humanidades, Macarena Céspedes, abordó el proyecto «Alofonía» que lidera; la candidata a doctora en Psicología, Irina Galli, es también la líder del proyecto Emotics-RV; y la académica de la Facultad de Derecho, Yasna Otarola, presentó el proyecto «Baremon Nacional Digital».

Otarola explicó que la iniciativa está desarrollada por un equipo interdisciplinario de abogados, ingenieros, economistas y profesionales de las ciencias sociales, lo que la distingue de otras soluciones desarrolladas por empresas privadas en Chile.
Con esta herramienta, el equipo pretende determinar tramos de baremos a través de IA, acompañado de criterios jurídicos e información oficial, para determinar las pensiones de alimentos en el país a través del criterio de proporcionalidad.

«Queremos que nuestra investigación se convierta en una herramienta comprensible para todas las personas, y que pueda superar el gran obstáculo que existe en el pago de las pensiones de alimentos, antes de que se genere la deuda: que la determinación de las pensiones sean realistas y diferenciadas de manera territorial, para que sea utilizada por mediadores, familias y, ojalá, jueces».