Ombuds y defensorías universitarias: ¿Cuál es su rol en la prevención y abordaje de conflictos?

El martes 03 de noviembre, la directora del Programa de Mediación y Resolución de Conflictos UAH, Rosa María Olave, lideró un seminario que buscó analizar las experiencias de Ombuds y defensorías universitarias, identificando sus principales funciones, ámbitos de actuación y formas de organización, además de sus avances y desafíos para su desarrollo y consolidación en las instituciones universitarias. 

En el seminario participaron Guadalupe Barrena, Defensora Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Pilar Cox, Ombuds de la Pontificia Universidad Católica de Chile; y Camilo Azcárate, experto internacional en resolución de conflictos que se desempeña como Chief Ombud del Comité Internacional de la Cruz Roja en Ginebra, donde lidera un equipo de ombuds a nivel mundial. A través de sus experiencias, las y los asistentes pudieron reflexionar sobre el aporte de estas figuras a la escucha y convivencia de las comunidades universitarias. 

La profesora Olave comenzó poniendo en contexto la conflictividad dentro de las universidades en Chile, las cuales han experimentado un incremento sostenido en demandas de bienestar, salud mental y manejo de la convivencia a partir del movimiento feminista de 2018 y con mayor profundidad durante el estallido social de 2019. 

La experiencia mexicana 

Dado que, tradicionalmente, los conflictos llegan a las instancias formales cuando ya han escalado, el Ombuds y defensorías ofrecen canales informales, ágiles y accesibles que permiten orientar a la comunidad y resolver diferencias antes de que se judicialicen o institucionalicen. Así, se pudo conocer la experiencia de la evolución institucional de la Defensoría de la UNAM, a través de la experiencia de Guadalupe Barrena: creada en 1985 como la primera en el mundo de habla hispana, nació orientada al «ejercicio responsable de la autoridad» y al aprendizaje de los procedimientos normativos por parte de los estudiantes y académicos.  

A partir de 2020, la UNAM incorporó la atención de la violencia de género a la Defensoría. En este ámbito se opera mediante un modelo de atención a víctimas (apoyo psicológico, legal y social) y vía disciplinaria, descartando la mediación o conciliación por la clara asimetría de poder existente en estos casos.

La experiencia estadounidense 

Por su parte, Camilo Azcárate se refirió al impulso histórico que tuvo la generación de ombuds universitarios en Estados Unidos, los cuales se crearon a finales de la década de 1960 a partir de las protestas estudiantiles de la época. 

Desde entonces, explicó, las oficinas de ombuds se han expandido en el ámbito académico y organizativo a través de cuatro vías: intercambio de buenas experiencias entre universidades; mandatos legales (como en Florida, donde la ley exige ombuds en universidades públicas); iniciativa y convicción de nuevos líderes institucionales; y las presiones del entorno y momentos de crisis.  

Azcárate enfatizó que la labor del ombudsperson no debe abordarse únicamente como un problema legal o una aplicación rígida de leyes, sino desde la psicología social, y definió al ombudsperson como un «agente de dignidad y de humanidad» que busca abordar el conflicto en su dimensión humana.

Ombudsperson en la Universidad Católica 

Pilar Cox contó que la figura del ombudsperson surgió en la Pontificia Universidad Católica de Chile como parte de los procesos de desarrollo institucional y gobernanza orientados a mejorar el clima universitario y la convivencia. Cox aseguró que la defensoría actúa como un órgano independiente, imparcial y confidencial, diseñado para escuchar a los distintos miembros de la comunidad universitaria ante situaciones de conflicto o desacuerdo con procesos institucionales. 

Además, dijo que la labor de la defensoría es promover el diálogo y la mediación informal para evitar el escalamiento hacia instancias normativas, y también identificar patrones y problemas sistémicos para formular recomendaciones a las autoridades universitarias, contribuyendo a la mejora continua de reglamentos y procedimientos.

Un/a facilitador/a para resolver conflictos 

Los expositores estuvieron de acuerdo con que el ombuds debe actuar como un “intercesor” más que como un “defensor” tradicional, abriendo puertas y facilitando caminos para resolver inquietudes que de otro modo quedarían sin respuesta. De esta manera, las defensorías universitarias pueden proporcionar una escucha reflexiva, un espacio no amenazante y, así, lograr detectar alertas tempranas ante problemas emergentes.

Dentro de los desafíos que presenta esta figura se encuentra su reducida cobertura y las barreras de accesibilidad y atención. Sin embargo, es de común acuerdo entre los panelistas que, para que la instalación de las defensorías universitarias sea un éxito, debe existir un equilibrio entre el respeto a la independencia del ombudsperson y una alta validación por parte de las autoridades de la institución.