ChileReconoce 2.0: UAH y SJM lanzan una plataforma para que ningún niño o niña migrante quede sin identidad legal

Financiado por ANID, el proyecto desarrollará durante 24 meses protocolos jurídicos y una plataforma tecnológica para identificar casos de apatridia, subregistro y falta de documentación. La iniciativa da continuidad a una experiencia que ya ha permitido que más de 433 niños y niñas cuenten con reconocimiento legal y busca articular investigación aplicada, innovación tecnológica, herramientas jurídicas y trabajo interinstitucional para garantizar el derecho a la identidad.

La Universidad Alberto Hurtado y el Servicio Jesuita a Migrantes lanzaron ChileReconoce 2.0, iniciativa que desarrollará nuevas herramientas para la identificación, atención jurídica y reconocimiento de la identidad legal de niños, niñas y adolescentes migrantes. El lanzamiento se realizó a diez años del inicio de la experiencia que buscó responder a la situación de niños y niñas que crecían en Chile sin una nacionalidad reconocida.

El proyecto es liderado por Macarena Rodríguez, académica de la Facultad de Derecho de la UAH. Cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), tras adjudicarse el concurso IDeA I+D 2026. Reúne a la academia, instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales, y contempla herramientas jurídicas y tecnológicas para abordar situaciones de riesgo de apatridia, subregistro y falta de documentación.

Qué contempla ChileReconoce 2.0 en los próximos 24 meses

El equipo desarrollará y validará el modelo mediante tres componentes principales:

  • Protocolos de detección especializada.
  • Un consejo técnico multisectorial.
  • Un módulo de identificación y registro de casos integrado en una plataforma tecnológica.

El objetivo final es generar un bien público tecnológico compuesto por una plataforma, protocolos y un manual de implementación, que pueda ser adoptado por instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil, en Chile y eventualmente en otros países de la región.

“Lo que vamos a crear aquí es el modelo ChileReconoce 2.0, un modelo tecnológico integral, transferible y replicable”, explicó Rodríguez.

“Lo que hoy inauguramos oficialmente no es solo la ejecución de un fondo financiero. Es el inicio de un compromiso para que la rigurosidad de la ciencia aplicada repare una profunda fractura humana”, afirmó Macarena Rodríguez, agregando que el desafío es poner la tecnología al servicio de la dignidad de niños y niñas y de su derecho a contar con una identidad y existir ante la ley.

Una década de trabajo: más de 433 casos resueltos

ChileReconoce 2.0 se construye sobre la experiencia acumulada durante la última década. Según explicó Rodríguez, el trabajo desarrollado hasta ahora ha permitido abordar más de 433 casos de niños y niñas que hoy cuentan con una identidad legal.

Rodríguez puso énfasis en que detrás de fenómenos como la apatridia, el subregistro o la falta de documentación existen niños y niñas concretos. “No se trata solo de estadísticas”, planteó al presentar algunos de los casos que han impulsado el trabajo del proyecto durante estos años. Sin reconocimiento jurídico, explicó, se generan barreras para acceder a derechos fundamentales: “Si el Estado no los ve, no los puede proteger”.

La académica destacó además la importancia de abordar la migración desde la evidencia, particularmente en un ámbito donde pueden instalarse prejuicios y sesgos. En ese sentido, la nueva etapa busca incorporar metodologías estandarizadas, rigor científico y trazabilidad al trabajo desarrollado.

De “hijos de extranjeros transeúntes” a una plataforma digital

El rector de la UAH, Cristián del Campo SJ, recordó que ChileReconoce tiene una historia de largo aliento. Destacó el trabajo realizado frente a una problemática que durante años afectó a miles de niños y niñas nacidos en Chile que fueron inscritos como “hijos de extranjeros transeúntes”, quedando sin el reconocimiento de la nacionalidad chilena.

“Temas tan fundamentales, que implican movilizar tantas instituciones y tantas voluntades, no solo se logran con capacidad y trabajo, sino con muchísima perseverancia”, señaló el rector Cristián del Campo SJ, destacando el compromiso de quienes han formado parte de la iniciativa desde sus comienzos.

El rector explicó además que los desafíos han cambiado junto con la realidad migratoria. Por ello, esta nueva etapa incorpora herramientas capaces de responder a escenarios más complejos, entre ellas una plataforma digital para identificar y realizar seguimiento de los casos y protocolos jurídicos para su resolución.

El contexto en Chile: una población migrante que se duplicó en siete años

El proyecto se lanza en un país donde la inmigración ha crecido con fuerza. Según el Censo 2024, 1.608.650 personas residentes habituales nacieron fuera de Chile, equivalente al 8,8 % de la población censada, casi el doble de lo registrado en el Censo 2017 (746.465 personas, 4,4 %).

La mayoría proviene de Venezuela (41,7 %), seguida por Perú (14,5 %) y Colombia (12,3 %). La concentración es mayor en el norte: en Tarapacá, uno de cada cuatro residentes es inmigrante internacional (23,2 %), y en Antofagasta, uno de cada cinco (19,7 %). En cifras absolutas, la Región Metropolitana reúne la mayor cantidad, con 964.835 personas.

El Censo también muestra que el 64,9 % de las mujeres de entre 15 y 49 años nacidas fuera del país son madres, frente al 55,4 % entre las nacidas en Chile.

Estas cifras no miden por sí solas la apatridia ni el subregistro, pero dimensionan el escenario en que se inserta ChileReconoce 2.0. Además, el Servicio Nacional de Migraciones advierte que sus registros de permisos de residencia no permiten conocer cuántas personas extranjeras están en situación regular o irregular, porque informan permisos y no personas. De ahí la importancia de contar con metodologías y trazabilidad propias para detectar los casos.

ACNUR: una alianza entre Estado, academia y sociedad civil

La representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Delfina Lawson, quien también participó en los inicios de ChileReconoce, recordó el camino recorrido por la iniciativa desde 2016 y destacó el trabajo colaborativo que ha caracterizado su desarrollo.

“Este proyecto representa mucho más que una nueva etapa de trabajo. Representa la convicción compartida de que ninguna persona debería quedarse atrás y que ninguna persona debería crecer sin el reconocimiento de su nacionalidad”, destacó Delfina Lawson.

Lawson añadió que los avances de esta década no corresponden al trabajo de una sola institución, sino a una alianza entre el Estado, universidades, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y, especialmente, las comunidades y personas afectadas.

En ese proceso, sostuvo, las universidades han desempeñado un papel fundamental a través de sus clínicas jurídicas, la investigación, el litigio estratégico y el acompañamiento directo. “La Academia no solo produjo conocimiento, sino que contribuyó activamente a transformar las realidades“, afirmó.

Para Lawson, ChileReconoce 2.0 es también un ejemplo de cómo la investigación académica puede conectarse con las políticas públicas y las necesidades de las personas: “Las universidades pueden convertirse en verdaderos laboratorios de innovación social y jurídica, capaces de tender puentes entre la evidencia, las políticas públicas y las necesidades de aquellas personas que enfrentan situaciones de vulnerabilidad”.

Reconocimiento a quienes sentaron las bases

Durante la ceremonia se reconoció públicamente a cuatro personas cuya convicción, trabajo y liderazgo técnico y humano fueron indispensables en los cimientos de ChileReconoce:

  • Rodrigo Sandova, entonces jefe del Departamento de Extranjería y Migración.
  • Miguel Yaksic, exdirector nacional del Servicio Jesuita a Migrantes.
  • Delfina Lawson, oficial (s) de Protección de ACNUR en Chile.
  • Jorge Alvarez, exdirector nacional (s) del Servicio de Registro Civil e Identificación.